Coaching uno a uno
Cuando necesitas que alguien camine contigo
Las colecciones funcionan solas. Pero hay momentos —una decisión grande, un cambio de rol, un agotamiento que ya no se arregla descansando— en los que conviene tener a alguien enfrente haciendo las preguntas incómodas.
Cómo es el proceso
Cuatro momentos
Un proceso completo suele tomar entre ocho y diez sesiones, distribuidas en varios meses. No es una charla motivacional: es trabajo con seguimiento.
- 01
Una primera conversación
Sin costo y sin compromiso. Cuentas qué te está pasando y salimos de ahí sabiendo si este es el camino o si te sirve más otra cosa.
- 02
Un punto de partida claro
Antes de trabajar en nada, definimos qué se va a medir. Sin eso, al final no hay forma honesta de saber si sirvió.
- 03
Sesiones con práctica entre medio
La sesión no es el trabajo: es donde se decide el trabajo. Entre una y otra hay una práctica concreta, con su señal de logro.
- 04
Cierre y autonomía
El objetivo no es que dependas del proceso. Es que te quedes con un método que puedas seguir usando solo.
Para quién
Con quién funciona bien
Funciona si
- Sabes qué quieres cambiar y no logras sostenerlo.
- Las emociones te están tomando decisiones que no quieres.
- Cambiaste de rol y el que eras antes ya no te sirve.
- Puedes dedicar tiempo real a la práctica entre sesiones.
No es lo indicado si
- Estás atravesando una crisis de salud mental que necesita atención clínica.
- Buscas que alguien tome la decisión por ti.
- Esperas resultados sin cambiar nada de lo que haces.
Si es el primer caso, dilo con confianza: te orientamos hacia atención profesional adecuada. Es lo correcto y no cuesta nada.
Sobre la inversión
Los procesos se arman por paquetes de sesiones, según lo que necesites. El valor se conversa en la primera llamada, cuando ya sabemos el alcance: cobrar antes de entender el caso sería vender a ciegas.
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